jueves, 16 de diciembre de 2010

Condiciones de un Diestro Verdadero, según el Maestro Pacheco de Narváez.


Cualquier arte marcial, sea cual sea, tiene una base moral importante, normalmente expresada por los valores individuales del practicante, que aunque los cultiva en su aprendizaje, ya lo posee en si mismo en una manera latente y sin desvastar. La práctica continuada y correctamente enfocada en las artes marciales conlleva un desarrollo parejo de esas virtudes morales, siendo éste uno de los principios que convierten al arte marcial elegido por cada practicante en una forma de vida.


Las cinco condiciones que definen la personalidad de un artista marcial, sea cual sea el Arte que practique son: la honestidad, la sinceridad, la disciplina, la inteligencia y el coraje.

Ahora bien, dado que nuestra disciplina esgrimística la entendemos y enfocamos como Arte marcial y no como una mera actividad deportiva, tendremos que responder a la siguiente pregunta ¿Podemos encontrar en nuestra Esgrima Tradicional una enumeración de valores morales semejante?

La respuesta es que sí, y no en fuentes contemporáneas, precisamente. Nada menos que el autor que desarrolló la obra de don Jerónimo de Carranza y supo dar cuerpo y carácter de Ciencia a la Verdadera Destreza ya las recogía, allá por el siglo XVII.

El Maestro de Armas Don Luis Pacheco de Narváez, en su obra "De las grandezas de la Espada", publicada en 1600, enumera las virtudes mentales y morales que han de acompañar al alumno que quisiera convertirse Diestro:

"La primera diligencia que ha de hazer el Maestro con el discípulo, es, faber fi es noble, y conocido en virtud: por la nobleza y virtud, fiempre inclina a bien, y en general los nobles fiempre fon de Ánimos generofos, no fugetos a pafsión ninguna, ni eftorno de vanagloria, ni prefunción arrogante, y no ay cofa que mas obligue al hombre en la guerra, que es fer de buena fangre: porque los tales gozan de aquellos cinco dones particulares que dize Don Antonio de Guevara, que fon: Ánimo para no huyr, generofidad en el dar, criança en el hablar, coraçon para osar y clemanecia para perdonar. Y el que enseñare discipulo soberbio, no saldra con su intento; porque la soberbia es enemiga del Ingenio, y compañera de poco Ánimo"

"Mire también el discreto Maestro, que los discípulos que eligiere, sean favorecidos de los dones particulares, que atrás hemos dicho y que son Entendimiento, Ingenio, Memoria, Prudencia y Ánimo".

A continuación, el Maestro Pacheco de Narváez explica estos dones particulares:

- Entendimiento, en comprender con brevedad lo que le enseñare.
- Ingenio, en el fabricar aquello que aprendiere.
- Memoria, en el conservar lo que le dixere.
- Prudencia, en el obrar con consideración.
- Ánimo, en la determinación de lo que obrare.

Como vemos, el Maestro Pacheco de Narváez ya apuntaba las mismas condiciones comunes al artista marcial, cualquiera que sea la disciplina que practique, aunque utilizando una terminología propia de nuestra tradición española y en nuestra propia lengua. Es cierto que no menciona la disciplicina de forma expresa como virtud marcial, pero sí de forma implícita en varias ocasiones al hablar de "el continuo exercicio que se requiere" o "el discipulo esta obligado a trabajar de su parte, para salir perfecto".

Este enumeración de valores es, hoy en día, la misma que nos exigimos a nosotros mismos como Diestros, es decir, como Artistas Marciales de la Verdadera Destreza de la Armas.


Lucio González Martínez.
Teniente de Sala e Instructor.
Sala de Armas "Caballeros de Al-Basit"

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